Otro año que acaba y una vez más nos deja con esa sensación extraña, aunque esta vez es comprensible.

2020 no ha sido un año normal, en muchos sentidos.

Para empezar, es el primer año de vida de Párate a Vivir y con él inauguramos este artículo anual en el que queremos hacer un resumen rápido del año.

Este resumen es una idea que siempre nos ha gustado mucho a nivel personal y ahora queremos mantenerlo en Párate a Vivir por todo lo que podemos aprender y mejorar para futuros años.

Además, durante varios años es un artículo que hemos visto y seguido de grandes personas como Ángel Alegre de Vivir al máximo o Antonio G. de Inteligencia Viajera y queremos seguir su estela.

Porque no es sólo una manera de autoconocimiento, sino también de darte a conocer y mostrarte tal y como eres, con total transparencia.

Y eso es algo que valoramos mucho.

Es un ejercicio muy útil que te recomendamos hacer al menos una vez al año, y a principios de enero es un buen momento.

Aprovecha esos días en los que todos nos estamos acostumbrando a vivir en un nuevo año y reflexiona sobre qué ha pasado en el que ha terminado, qué ha significado para ti, qué conclusiones sacas y qué esperas del 2021.

Eso es lo que vamos a hacer nosotros aquí.

Avisamos de que es un artículo largo y muy denso, es el análisis y las reflexiones de todo un año.

¡Empezamos!

Qué ha ocurrido

Aquí podríamos hablar de muchas cosas pero vamos a centrarnos en lo que nos ha ocurrido a nosotros o cómo hemos vivido el 2020, porque la experiencia que tenemos puede ser distinta a la de otras personas.

Para empezar, el evento más importante en nuestro caso es el nacimiento de Párate a Vivir y el comienzo de nuestro viaje por el mundo.

El 2 de enero cogimos un vuelo Sevilla - Bangkok. Un momento que habíamos esperado durante demasiados años.

Fue una aventura maravillosa, en la que visitamos Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya en 3 meses. Tienes más detalles aquí.

Entonces llegó el coronavirus, una pandemia mundial que paralizó nuestros planes.

La vuelta al mundo de casi 2 años se había convertido en una escapada de 3 meses a Asia porque el 26 de marzo estábamos volando de vuelta a Sevilla. Y ya tuvimos suerte.

Ahí nuestra historia sí puede que sea muy similar a la de tantas otras personas: cuarentena, confinamiento, cambios constantes en las normas y buscar la manera de adaptarse a una situación tan inesperada.

La parte más dura del virus no afectó de gravedad a ningún familiar o amigo cercano y fueron unos meses curiosos de rabia por lo que estaba pasando y bastante perplejidad por la falta de responsabilidad de tantas personas.

Decidimos volcarnos en dar lo mejor de nosotros en Párate a Vivir porque esperar con los brazos cruzados no es una opción para nosotros.

Así fue como empezamos a formarnos, a invertir en nosotros para ir a por todas.

Y no lo decimos a la ligera.

Hasta fin de año de 2020, hemos invertido 5.033,16€ en nuestra formación.

Sin contar los estudios anteriores y más “tradicionales” como 2 carreras universitarias, B2 y C1 de inglés y otras certificaciones relacionadas con nuestros trabajos antes de empezar con Párate a Vivir.

Entramos en la Escuela Nómada Digital de Antonio G. en julio. Gracias a su ayuda y en especial la de nuestra tutora, Marta Sanz, llevamos Párate a Vivir al siguiente nivel, pasando de un blog personal de viajes a un proyecto profesional de desarrollo personal.

Después entramos de lleno en el mundo del coaching primero de la mano de Alberto Blázquez Guzmán, de ABCoach, y segundo con Enrique Jurado, de D’Arte Human & Business School.

Además de otras formaciones para reforzar algunas áreas que lo necesitaban, con cursos de copywriting de Javi Pastor, de redes sociales con Instituto Emprende y del gran mundo que es la marca personal, la comunicación con los clientes y en concreto la gestión de las redes sociales (empezando por Instagram) con Marta Sanz de nuevo.

Estas formaciones fueron tan intensas que gran parte del año (y de 2021 también) se nos pasó volando, por muy lento y monótono que sea un confinamiento.

De verano a fin de año no paramos de desarrollar las herramientas propias necesarias para poder ayudar a otras personas a crear su propio camino.

Desarrollamos un sistema con el que cualquier persona que esté buscando cómo volver a retomar el control de su tiempo y de su vida, pueda hacerlo.

Así nació nuestro acompañamiento Crea tu camino y un reto de 5 días con el que despertar la motivación y la chispa de las primeras personas con las que hemos trabajado, para que recuperen la confianza en sí mismas y vean que sí que existe una posibilidad distinta. 

Que no tienen por qué seguir atadas a una vida que no les llena o que no es la que quieren.

Y en 2021 ese proceso va a seguir, porque tenemos muchas novedades que estamos empezando a preparar para llegar a más personas.

Como, por ejemplo, Ágora. Un taller online para ir un paso más allá del reto y punto de encuentro con todos vosotros, antes de dar el paso a Crea tu camino.

2020 no ha sido un año normal, y lo más sorprendente es que, para nosotros, el coronavirus ha quedado en segundo plano, aunque haya sido el detonante de todo lo que ha pasado.

Qué ha significado para nosotros

Bien, ahora vamos con la parte más interesante.

Porque lo que ha ocurrido es apenas el 10%, el otro 90% es lo que ha significado para nosotros y qué hemos aprendido de ello.

Para ello, vamos a hablar de nuestros éxitos y aprendizajes, porque si entiendes que cada fracaso te acerca un pasito más a tu meta, no volverás a ver un error como algo negativo, sino como un aprendizaje más.

Después lo terminaremos con las conclusiones y los objetivos para 2021.

Bueno, también dejaremos un regalito al final del todo.

Éxitos y aprendizajes

1. Descubrir el gran mundo del desarrollo personal

Hasta ahora, habíamos valorado todos esos aprendizajes que giran alrededor del desarrollo personal pero sin saber darles nombre, sin saber lo que eran.

Ahora hemos comprendido muchos conceptos nuevos que nos permiten entender y razonar ideas que antes sólo podíamos sentir como conceptos inspiradores.

Es por esto que entendemos que muchas personas no sean conscientes del poder de conocerse a uno mismo, del crecimiento personal.

2. Terminar de definir nuestro propósito

La primera consecuencia de invertir en nuestro desarrollo personal.

Y la respuesta es todo lo que puedes ver en Párate a Vivir.

Transmitir nuestras experiencias, nuestra forma de ver la vida y los aprendizajes que hemos tenido, ahora es posible gracias a las formaciones en coaching que hemos hecho y el trabajo y el tiempo que hemos dedicado a nosotros mismos.

3. Aprender a cuidar nuestra salud

Durante muchos años hemos sido de los que siempre se decían “debería comer mejor y menos cantidad”, “debería hacer más ejercicio”... todo lo que sabemos que debemos hacer, pero siempre encontramos una excusa para evitarlo.

Pues este año lo hemos conseguido.

Primero cambiamos nuestros hábitos de alimentación durante los 3 meses que estuvimos en Asia. Disfrutamos de platos exquisitos llenos de verduras que nos hicieron entender que no hace falta comer mal para que sea sabroso.

Después, aprovechamos el confinamiento para adquirir el hábito de hacer ejercicio. Al principio era una obligación, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en parte de nosotros.

Nos sentiríamos extraños y notaríamos un bajón en nuestra energía si dejáramos de comer bien o de hacer ejercicio.

Todos estos cambios, tuvieron una gran repercusión positiva en el último punto pero quizás el más importante: nuestra salud mental.

Empezamos a ver la vida de otra forma y fue el punto de partida idóneo empezar a cuidar también nuestra salud mental.

Nos deshicimos de muchos hábitos y vicios negativos que sólo nos absorbían tiempo y nos ocupaban la mente.

Ahora no vivimos pendientes del móvil, ni malgastamos energías en pensamientos que no llevan a ninguna parte.

Como por ejemplo quejarnos de situaciones que escapan a nuestro control, criticar a otras personas, estar malhumorados por algo que ha dicho o hecho otra persona, culpabilizarnos y torturarnos a nosotros mismos como si fuéramos a conseguir algo con ello… y mil aspectos más.

4. Trabajar juntos

Ha sido un antes y un después en nuestra vida.

Aunque ya vivíamos juntos antes, nuestra rutina semanal se reducía a un guion siempre igual, que seguro que te sonará.

Cada uno seguía los mismos pasos de cada mañana para prepararse para ir a trabajar, nos despedíamos hasta por la tarde y al reencontrarnos con suerte teníamos una hora para nosotros y el resto del tiempo eran obligaciones.

Ahora todo ha cambiado.

Aunque nos marcarnos unas pautas estrictas porque nos gusta aprovechar el tiempo, sabemos que podemos romper nuestra rutina cuando queramos.

Y lo más importante es que, como trabajamos juntos y en el mismo proyecto, estamos juntos todo el día.

Para algunos puede parecer una pesadilla, pero una vez que nos adaptamos el uno al otro, es maravilloso porque disfrutamos de cada paso juntos y nos podemos apoyar en cada momento, no importa qué obstáculo encontremos, sabemos que lo vamos a superar juntos.

5. Valorar cada reunión

Debido al coronavirus ha sido un año en el que nos hemos relacionado muy poco y, gracias a ello, nos ha hecho valorar más cada momento que disfrutamos con nuestros amigos y familiares.

Ahora cada mirada, cada sonrisa intuida y cada abrazo, no es que hayan tenido más valor porque siempre lo han tenido, pero sí hemos sabido verlo.

En lugar de saludar sin más como hacíamos muchas veces antes, como un gesto automático más por obligación que con sentimiento.

Esto, apoyado en el trabajo de desarrollo personal que hemos hecho este año, nos ha hecho ser más expresivos, dejar de escondernos en la vergüenza y decir más veces “te quiero” si así lo sentíamos.

¡Cuántas cosas nos perdemos por vergüenza!

6. Empezar a cumplir nuestro sueño: dar la vuelta al mundo

Vale, no cumplimos el sueño pero atrevernos a dar el paso, dejar todo atrás y lanzarnos a viajar por el mundo ha sido un punto de inflexión en nuestra vida.

Desencadenó el resto de acontecimientos del año de los cuales estamos tan contentos, pero esos 3 meses en Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya fueron mágicos.

Nos demostramos que somos capaces, que es lo que queremos y confirmamos cuánto disfrutamos el estar en un sitio nuevo, distinto, desconocido, con tanto por descubrir…

Se nos escapa la sonrisa sólo de pensarlo.

Y como ya hemos dicho más de una vez, ese viaje no ha acabado.

Tuvimos que parar por el coronavirus, cierto, pero no terminó ahí, porque lo retomaremos en cuanto sea seguro.

Porque todavía nos queda mucho por descubrir y aprender y no conocemos una manera mejor de hacerlo que viajando.

Podríamos contar miles de anécdotas o compartir momentos únicos que tenemos grabados a fuego en la memoria, pero hay experiencias que hay que vivirlas uno mismo.

Por eso siempre recomendamos viajar: para disfrutar, para ser feliz y como herramienta de autoconocimiento.

Conclusiones

2020 ha sido un año muy intenso, con muchos aprendizajes que llevan a muchas conclusiones.

Algunas acertadas, otras puede que no tanto, eso sólo el tiempo lo dirá.

Nosotros te recogemos aquí las que nos parecen más acertadas e importantes:

1. Cambia lo que haces (tus hábitos, tu rutina) y cambiará quién eres

Puedes ser quien tú decidas ser.

Hasta que no entiendas esto, seguirás siendo quien eres ahora y, si hay partes de ti o de tu vida que no te gustan, tienes un problema.

¿Cómo hemos llegado a esta conclusión?

A través del desarrollo personal, de ser conscientes de partes de nosotros mismos que damos por sentadas y que, en realidad, podemos elegir cambiar.

Pero tienes que saber que puedes cambiarlo (y creértelo), para poder hacerlo.

Algunos ejemplos:

  • Desprendernos de valores y aspectos culturales que no nos aportan nada, como el orgullo, el odio, la envidia, las mentiras.
  • El querer tener la razón, querer demostrar nada a nadie, intentar ser quienes no somos o aparentarlo.
  • Centrarnos en los problemas en lugar de en las soluciones, victimizarnos y quejarnos de todo como si el mundo alguna vez hubiera sido justo con alguna persona, en lugar de pasar a la acción, responsabilizarnos y tomar las riendas de nuestra vida.
  • Perder el tiempo con tantas cosas que nos distraen y nos parecen divertidas mientras las hacemos pero que, cinco minutos después, no significan nada para nosotros y nos dejan con una vida vacía.

Ahora, hemos elegido darle la vuelta a ese círculo vicioso y enfocarnos única y exclusivamente en hacer las cosas bien.

En todo lo bueno y positivo que tenemos en nuestra vida. En saber entender por qué nos sentimos mal en algún momento y hacer lo que sea necesario para corregirlo, ya sea con nosotros mismos o sabiendo solucionarlo de la mejor manera con otra persona.

Es irónico, pero cuanto menos egoísta eres y más haces por los demás, mejor te va a ti.

Hacer lo mejor para ti no pasa por dejar de preocuparte por los demás.

2. Hazlo: aciertes o fracases, hazlo

También nos parece muy importante repetir la importancia de entender tus fracasos como aprendizajes.

Nosotros hemos tenido muchos fracasos este año.

No es fácil empezar un proyecto nuevo y que funcione a la primera.

Más difícil es todavía cuando nadie te conoce y hablas de desarrollo personal.

Un tema que aunque no lo parece a primera vista es prácticamente un tabú en nuestra sociedad y se tienen muchas falsas creencias.

“Eso es cosas de hippies, gente hierbas, locos o personas muy traumatizadas o con depresión.”, “Yo estoy bien, no necesito autoayuda barata.” y mil frases parecidas.

Pero lo entendemos perfectamente. Nosotros mismos teníamos una idea muy equivocada sobre el coaching, sobre qué es en realidad, para qué sirve y para quién es.

Y cada uno de nuestros fracasos (y creo que podemos contar por lo menos… unos 6 de los gordos en 2020) ha sido una oportunidad perfecta para tirar la toalla.

Para demostrarnos que nos estamos equivocando como tantas personas nos han dicho por el camino.

Para justificar que nos rindiéramos y nos resignáramos con una vida que no queríamos para nosotros.

En lugar de eso, cada fracaso nos ha servido para seguir avanzando y dar el siguiente paso. Casi tanto como si hubiera sido un éxito.


Ha sido un año de muchos cambios y aprendizajes sí.

Es lo opuesto a un año “normal”, aunque siendo sinceros hemos tenido pocos de esos en los últimos cuatro años, así que ya nos hemos acostumbrado y los años raros son más que bienvenidos.

Si tenemos que quedarnos con una única cosa de este año es: no des nada por sentado.

Cuestiónate todo.

Desde quién eres, qué sabes, qué crees, qué es lo que quieres…

Hasta cómo reaccionas en una situación, cómo podrías hacerlo de otra manera, qué opciones hay que desconoces…

Plántale un ¿por qué? o un ¿para qué? a todo lo que das por sentado y nunca te has parado a cuestionarte.

No te fíes de pensamientos como “las cosas siempre han sido así y así seguirán”

Las cosas serán lo que tú quieras que sean.

Si esto ha saltado alguna alarma en tu cabeza que te ha dicho que no, ya tienes algo que cuestionarte y es esa voz en ti.

Objetivos para 2021

Mirar atrás es muy útil para no dejarte nada por entender o aprender, pero lo importante siempre está en el presente.

Y para eso, es muy valioso echar un vistazo hacia delante, al futuro.

Empezando por el más inmediato, 2021.

Por eso es importante marcarse unos objetivos, así sabrás para qué haces lo que haces y tendrás una motivación.

No lo confundas con las promesas de año nuevo, esas están más cerca de comprar un boleto de lotería que de un verdadero objetivo.

Así que, estos son nuestros objetivos para este año:

1. Ayudar a 10 personas

Porque Párate a Vivir no trata de nosotros ni de viajar y, aunque no deja de ser nuestro proyecto de vida, el objetivo final siempre ha sido y será ayudar a otras personas.

En este caso, lo haremos a través del desarrollo personal y el coaching y ayudar a 10 personas en un año nos ha parecido una buena meta para empezar.

2. Sentir que tenemos un proyecto estable

Ésta será la primera consecuencia de cumplir el primer objetivo, pero tiene mucho trabajo interno por nuestra parte ya que estamos acostumbrados a trabajar por cuenta ajena y queremos adaptarnos a ser nuestros propios jefes.

3. Si el coronavirus lo permite, retomar la vuelta al mundo

No es un buen objetivo porque no depende de nosotros, pero tenerlo en mente es importante para nosotros y nos motiva para seguir adelante.

Saber que ese viaje sigue ahí para nosotros es todo lo que necesitamos para seguir trabajando sin descanso.


Libros recomendados

¡Aquí está el regalo que decíamos al principio!

Es una iniciativa que también queremos seguir de muchos de nuestros referentes.

Leer es una actividad esencial para cualquier persona y recomendar libros que te han gustado mucho o han sido muy importantes para ti, nos parece un gesto muy personal, íntimo y que queríamos tener contigo.

Por eso, aquí te dejamos 7 libros que hemos leído este año y que, por un motivo o por otro, nos gustaría que nos recomendaran si no los hubiéramos leído.

El Alquimista, de Paulo Coelho

Seguro que has escuchado hablar de este libro o del autor mil veces.

Pues aquí va una vez más: si no has leído El Alquimista, dale una oportunidad porque es muy corto y agradable de leer pero es capaz de encerrar varias enseñanzas muy intensas.

Te cuenta la historia de cómo un joven pastor se atrevió a hacerse una serie de preguntas a sí mismo y las consecuencias que esto tuvo.

Seguro que te identificas con algunos momentos que él vive.

Cuentos para pensar, de Jorge Bucay

Lo reconocemos, nos encantan los cuentos cortos.

Es una manera rápida de entretenerse, te atrapan en su mundo durante unos pocos minutos y cuando te devuelven a la realidad ya nada es lo mismo para ti, el sitio es el mismo pero tú has cambiado.

Y eso es lo que consigue esta recopilación de cuentos de Jorge Bucay.

Son cuentos perfectos para pararte a reflexionar unos minutos después de cada uno, pensar qué significado le das y qué te puede aportar a ti.

Mejor aún, si puedes léelo con otra persona y comentáis cada cuento, porque cada uno aprende algo distinto y es muy divertido.

Déjame que te cuente, de Jorge Bucay

Es la continuación del anterior y tiene aún más cuentos cortos para que sigas viajando a otros mundos.

Un mundo feliz, de Aldous Huxley

Aquí tenemos opiniones muy distintas.

Uno no fue capaz de leérselo cuando se lo mandaron en el instituto por considerarlo infumable, mientras que el otro lo disfrutó tanto como para recomendarlo.

La novela de ciencia-ficción te sitúa en una distopía futurista donde el mundo está muy desarrollado tecnológicamente y se rige con una serie de normas sociales muy estrictas.

Es cierto que el primer capítulo es infumable por lo tedioso que se hace una explicación innecesaria, pero el resto del libro es mucho más ameno e interesante.

En el fondo, es una caricatura de nuestra sociedad, una parodia que exagera algunos aspectos de nuestra vida que no tienen ningún sentido, consiguiendo que te des cuenta de ello y empieces a ver tu propio mundo con otros ojos.

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez

Novela corta y fácil de leer tan intrigante como simplista.

Todo gira en torno a un único evento que, de hecho, se conoce desde la primera página y aun así mantiene el misterio y el interés hasta la última palabra.

Si te gustan las películas o series que jueguen con saltos en el tiempo o líneas temporales entremezcladas, esta novela consigue algo único con una línea temporal “cíclica” sin necesidad de recurrir a la ciencia ficción.

Breves respuestas a las grandes preguntas, de Stephen Hawking

Salimos completamente de la ficción y nos vamos al extremo contrario.

Este libro es una conversación íntima con una de las mejores mentes del mundo y no hace falta que te interese la ciencia para disfrutarlo.

Sólo necesitas tener una mente curiosa, que te guste hacerte preguntas a las que quizás nunca vayas a dar una respuesta y dejarte llevar.

Las preguntas son muy buenas y las respuestas todavía mejores, pero si hay que destacar algún aspecto con el que deberías quedarte es la manera de razonar de su autor, esa manera curiosa, abierta y libre de prejuicios para ver cualquier situación.

Esa característica puede ser lo más valioso que tenía, que le permitió ser un genio en su campo pero igualmente podría haberlo sido en otro en el que se hubiera interesado.

Por cierto, en este caso y aunque suene extraño (porque salvo 2 o 3 excepciones ocurre al revés), te recomendamos ver la película antes de leer el libro.

Se llama La teoría del todo.

Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb

De lejos, es el libro más difícil de leer de esta lista. Es lento, complejo y no te lo va a poner fácil en algunos momentos.

El mismo autor te advierte un par de veces de que, si no te interesa algún tema en concreto, te puedes saltar uno o varios capítulos.

Pero leerlo tiene una gran recompensa que merece la pena el esfuerzo.

Te vuelves antifrágil.

¿Y eso qué es? Es una terminología que ha inventado el propio autor, porque es una cualidad que nadie se había atrevido hasta ahora a potenciar.

El nombre te puede dar una pista, pero sería como quedarse con la portada de un libro que te enseña cómo ser capaz de enfrentar cualquier situación sin dudar, dejar de temer a la incertidumbre y ver cualquier imprevisto como una oportunidad.

Conseguirá que cualquier golpe que recibas, en lugar de hacerte daño o no afectarte, te haga más fuerte.


Con esto cerramos nuestra revisión del año 2020.

Ahora es tu turno de hacer balance, aprender de todo lo vivido y marcarte nuevos objetivos para seguir avanzando.

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¿Qué has aprendido?

¿Qué conclusiones sacas?

¿Qué objetivos tienes?


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